Ahí estoy, el día jueves dos de agosto del 2007, a última hora como buen mexicano haciendo las maletas para el gran viaje. La frase suena simple *hacer la maleta*, pero la naturaleza de la misma no lo es . . . tienes que:
- Hacer tu lista con las cosas que llevarás: cosas obligadas pero no indispensables (ejemplo: tus calzones), cosas indispensables (ejemplo: medicinas), cosas que solo llevas ya que vas a un lugar muy muy lejano (ejemplo: bandera de México), cosas más que indispensables y que sin ellas estarías completamente perdido, incomunicado y varado por un periodo indefinido de tiempo (ejemplo: laptop), entre otras.
- Después de hacer tu lista, te das a la tarea de conseguir esas cosas . . . situación que muchas veces sucede: a las 21.30 horas (7 horas antes de salir al aeropuerto) "Mamáááááá, no haz visto *inserte aquí objeto solicitado*, lo dejé en la mesita de mi cuarto y ya no está" y ahí estás como pendejo buscando la mentada camiseta de Tigres de manga larga por toda la casa para encontrarla al fondo del bote de la ropa sucia y no tener más remedio que llevartela sucia y lavarla en la primera oportunidad que tengas.
- Ya que conseguiste todos tus tiliches llegó la parte C R U C I A L, conseguir armar el rompecabezas que tienes frente a tí basándote en las reglas y especificaciones de peso, transportación de sustancias y formas que te ponga la aerolinea con la que vas a volar. WTF comienzas a reflexionar en las cosas que vas a eliminar y en lugar de dejar los libros de alemán que nunca pero nunca abriste estándo allá, te decides por dejar esa sudadera que te hubiera sacado de muchos apuros en aquellas noches frías europeas . . .
Ya con todos los tiliches listos, me disponía a dormir algo . . . pero recuerdo que era tal mi emoción que no pude pegar los ojos y termine por levantarme y prepararme para estar listo lo antes posible y partir al aeropuerto. Me acuerdo que me puse un pantalón de mezclilla y una camisa blanca de manga larga y una chaqueta *ligerilla* negra (ya que en el avión te da frío). Me tomé unas fotos con mi mamá y mi papá en mi casa y partímos la familia y yo al aeropuerto.
Llegué e hice el famoso check in en el área de American Airlines y ahí estába yo esperando el momento de partida, mi papá me explicaba a dónde me debería de mover y que no me pusiera nervioso cuando llegara a Dallas (vuelo MTY - DALLAS - FRANKFURT AM MAIN). Ahí también estaba mi novia Claudia y mi tía Diana y su familia. Estuve con ellos, pero más con Claudia, yendo de un lado a otro de la terminal y sin saber que hacer por las emociones que recorrían mi cuerpo, una mezcla extraña: estás super emocionado por irte, es el inicio de la culminación de una serie de esfuerzos muy grandes que haz llevado a cabo, el máximo reto de tu vida, ánimos por el cielo y a la expectativa, FELIZ por eso pero con PENDIENTE al ver las caras de los demás (más de mi mamá y novia) con una sonrisa que quiere transmitir felicidad y a la vez una mirada que denota tristeza, lágrimas. . . ¿qué haces en ese momento? Pues les dices que no lloren . . . obviamente no ayuda nada, no hubo escenas, no se preocupen.
Llega el momento de cruzar la puerta de la terminal. "Cruzar la puerta" en realidad tiene distintos significados que en ese momento no conoces y mucho menos comprendes. "Cruzar la puerta" significa dejar atrás el papel del niño, hijo dependiente total y exclusivamente de los padres, el papel de ciudadano mexicano . . . cruzándo esa puerta inicia tu transformación a hombre independiente, capaz de hacer y decidir por sí mismo y que tendrá que aprender a responder y aceptar las consecuencias de lo que haga; a ciudadano no solo de un país, sino del mundo entero.
Abrazos y besos de despedida . . . tía Diana ("que te vaya bien m'ijo"), Juan, mi prima Iris ("adios Octavito"), mi hermano Daniel ("no te olvides de alentar a Tigres"), mi hermana Anaid ("Adiós Oc"), mi papá ("Ya sabes e, ponte atento"), mi mamá (abrazo largo y beso en la mejilla "Te va a ir muy bien, vas a ver") y Claudia (abrazo largo y beso . . . no te quería dejar, pero tenía que hacerlo, es mi sueño el que voy a alcanzar). Regreso de nuevo con Claudia para darle otro último beso, doy la vuelta feliz, sin derramar una lágrima . . . ¿Por qué llorar si ésto es lo que buscaba? ¿Por qué llorar como otros, si por ése mismo momento luche tanto tiempo? ¿Por qué no mejor simplemente ríes? Sonrisa de un extremo al otro de mi cara, doy mi pase de abordar y volteo por última vez, levanto mi mano y digo "Hasta luego", eso fue el viernes 3 de agosto del 2007.
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Consejos:
- Para viajes de éste tipo, no te lleves todas tus cosas, viaja ligero ya que a lo largo de un año acumulas muchas cosas. Lleva solo lo indispensable, las demás cosas se pueden conseguir en tu lugar de destino.
- Prepara tus tiliches con más anticipación que solamente 24 horas al momento de salir.
- Mandar a tu correo electrónico imágenes escaneadas de tu pasaporte, visas y documentos importantes.
- Checar bien especificaciones de equipaje de tu aerolinea.
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Gracias por leer.
Octavio
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